La felicidad cuesta: los peligros de no incluir ingresos en la declaración jurada del impuesto a la renta

Derecho tributario
jueves 2 de julio del 2015
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En estas últimas semanas, somos testigos de varios casos a nivel nacional e internacional en donde una persona natural resulta ser propietaria de diversos predios o realiza consumos de elevada cuantía que no tienen una razonable correspondencia con su nivel de ingresos declarados ante la administración tributaria.

En estos casos, quedan abiertas las puertas para una fiscalización por parte de la autoridad tributaria, debiéndose otorgar la oportunidad para que el contribuyente explique y sustente con pruebas el origen de todos aquellos ingresos que posibilitaron la compra de predios o realización de consumos.

Una primera alternativa es que el contribuyente ofrece explicaciones y pruebas que satisfacen a la administración tributaria. Por ejemplo, puede ser que el contribuyente heredó cierto patrimonio inmobiliario y dinerario. Esta herencia se encuentra acreditada con el respectivo testamento. De este modo, se explican las propiedades de predios y la realización de consumos.

En este caso, el único hecho ilícito es de tipo administrativo: el contribuyente no cumplió con incluir el dinero heredado en el rubro “rentas inafectas” que se encuentra en el formulario de la declaración jurada anual del impuesto a la renta para personas naturales. Configurada la infracción tributaria, el contribuyente tiene que pagar la correspondiente multa.

La segunda alternativa consiste en que el contribuyente no ofrece explicaciones convincentes y/o no llega a acreditar los hechos y circunstancias que afirma. En este caso, existen tres consecuencias.

En primer lugar la administración tributaria habrá de considerar que, en cuanto se refiere a los predios, queda configurado un “incremento patrimonial no justificado”, según lo tiene dispuesto el art. 52 de la Ley del Impuesto a la Renta, mientras que, en relación a los consumos, se verifica un “consumo no justificado” a la luz del art. 92 de la Ley del Impuesto a la Renta, de tal modo que, al final de cuentas, el íntegro del valor de los predios y consumos constituye renta neta imponible para efectos de la determinación y pago del impuesto a la renta, más intereses moratorios.

En segundo lugar, queda configurada una infracción por no haber cumplido con la respectiva declaración jurada del impuesto a la renta. Por tanto, el contribuyente tiene que pagar una multa más intereses.

En tercer lugar, la administración tributaria bien puede evaluar la existencia de indicios suficientes que configurarían el delito de defraudación tributaria que se encuentra regulado por el Decreto Legislativo N° 813, cuyo art. 2 señala que el ocultamiento de ingresos constituye un delito tributario cuya pena, ciertamente, consiste en la restricción de la libertad.

Fotografía tomada de www.entornofiscal.com.

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