Egresados PUCP participaron en el Leaders in Innovation Fellowships 2022



Siete egresados PUCP, Francisco Cuéllar, Yesenia Cieza, Karla Lucía Honorio, Álvaro Tello, Bruno Ávila, Daniel Obregón y Ana Isabel Alvarado, fueron elegidos para participar en Leaders in Innovation Fellowships (LIF Global) 2022 iniciativa de la Royal Academy of Engineering. Allí tuvieron la oportunidad de potenciar sus proyectos con las herramientas y talleres ofrecidos por el LIF.

Entrevistamos a Yessenia Cieza, egresada de Ingeniería Electrónica y candidata al magíster en Ingeniería Biomédica PUCP, quien con su emprendimiento MOSY (My Oxygen System) formó parte del LIF 2022 

En esta entrevista, nos cuenta cómo fue el proceso de postulación, experiencia y aprendizajes adquiridos durante el programa.

¿Cuéntanos sobre tu decisión de participar en el Leaders In Innovation Fellowships (LIF) impulsado por la Royal Academy in Engineering?

Para participar en este programa se solía abrir una convocatoria mediante el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (CONCYTEC), pero, para este año, la propia Royal Academy in Engineering la hizo independientemente. Entonces, el llamamiento fue promocionado por CONCYTEC, pero el filtro para elegir a los participantes ya no pasaba por ellos.

Postulé porque un compañero me avisó de la convocatoria. Coincidentemente, muchos colegas han participado de este llamamiento porque les han pasado la voz y no necesariamente porque han visto el anuncio en sí. No hubo mucha difusión este año.

Se necesita llenar formularios un tanto complicados. Te preguntan por qué quieres ser parte del programa, por qué deberías ser elegido, cuál es tu experiencia, de qué trata tu emprendimiento y en qué etapa está el mismo. No había un requerimiento mínimo del estado del proyecto. Asimismo, no hubo restricción de edad para postular. Finalmente, también debes indicar quiénes forman parte de tu equipo. En mi caso, el grupo que desarrolló MOSY lo conformamos Julissa Venancio (Ing. Mecatrónica PUCP), Jair Luis (Ing. Electrónico PUCP), Kevin Morán (Ing. Electrónico PUCP) y yo.

Ese formulario se envió directamente a la Royal Academy. El primer filtro fue una entrevista en la que te preguntaban sobre ti y sobre el emprendimiento. Los entrevistadores eran dos egresados del programa de Reino Unido.

Otro punto importante es el idioma. El nivel de inglés debe ser intermedio o avanzado. Esto debido a que todo el programa y actividades son en ese idioma. Después de la entrevista recibí un correo electrónico en el que se me comunicaba que había sido aceptada en el programa.

¿Con qué impresiones te ibas de la entrevista?

Estaba dudando un poco. A este programa lo tenía mapeado hace tres o cuatro años antes de la pandemia. Por esa época revisé el formulario para conocer los requisitos, saber qué me pedían y, en ese momento, no me sentía en la capacidad de sustentar todo lo que me pedían.

Necesitaba experiencia, fondos para el proyecto, si contabas con alguna inicial, modelo de negocio, cuál es la propuesta de valor y más. Entonces, todos estos detalles no los tenía claros en su momento. Además, no dominaba completamente el inglés. Al menos, eso sentía de manera personal.

El año pasado decidí arriesgarme y postular. Por todas estas circunstancias fue muy gratificante el hecho de que me hayan elegido, saber que fue bueno esperar y avanzar con el proyecto para llegar a este momento.

¿Cómo fue la experiencia en el programa?

Al inicio, tenía otras expectativas hablando de la modalidad virtual que quizá no tuvieron correlación con lo que recibí. De repente, también se deba por el nivel en el que está mi emprendimiento, como mencioné, el programa es para ideas en cualquier etapa y eso implica diferencias en cada uno. Es muy diferente un proyecto que recién comienza que uno que ya se encuentra en etapa de venta. La parte virtual fue fuerte, ya que recibíamos tres charlas por semana. Somos ocho los egresados becados del programa LIF de Perú: Álvaro Tello, Ana Isabel Alvarado, Bruno Ávila, Daniel Obregón, Diana Carolina Parada, Francisco Cuellar y Karla Honorio y se complicaba porque estas charlas eran por la mañana y todos trabajamos. Este fue un punto crítico, pero nos organizamos para que algunos vayan a ciertas charlas y los demás a otras para compartir información.

No obstante, algo que rescato mucho de la virtualidad fue la asignación de un mentor. A mí me asignaron a Vance Withers. A pesar de no ser de mi rubro (Biomédica), es un emprendedor de Reino Unido que conoce muy bien ese ecosistema y me ha contactado con empresas de mi especialidad en su país. De esta manera, he podido conversar con otros emprendedores, con empresas encargadas de diseñar equipos médicos, que es algo que yo necesitaba bastante en mi emprendimiento.

Asimismo, otro beneficio de la etapa virtual fueron los libros que nos proporcionaron. Toda esa bibliografía la leí al revés y al derecho porque era de mucha calidad. Esa información no es de fácil acceso, así que la aproveché. Neil Marshall fue quien estuvo durante todas las charlas y, si bien él es de Reino Unido, conoce muy bien el ecosistema peruano. Me ha ayudado con mi emprendimiento y cuando se me presentaba algún problema siempre estuvo presente. Eso fue en la parte virtual.

La parte presencial superó ampliamente todas mis expectativas. La experiencia fue asombrosa: desde que partimos de Perú y nuestra estadía allá. Conozco varios países gracias a los proyectos que he realizado, pero Reino Unido me encantó. Es uno de los países que más me ha llamado la atención. Me fascinó la propia cultura en sí, pero, asimismo, lo que ofrecía el programa fue enriquecedor.

El primer día llegamos por la noche y, al día siguiente, nos hicieron una bienvenida acompañada de una dinámica como la búsqueda del tesoro. Éramos setenta personas de diez países distintos. Nos chocolatearon a todos. Debíamos resolver acertijos. Cada grupo tenía uno y debía adivinarlos. Una pista te llevaba a otra. Un número podía significar ir a una avenida en específico y allí encontrarías la siguiente pista que te llevaba a otro lugar y así sucesivamente.

Fue hermoso. En mi grupo estuvo también un amigo Químico de la PUCP, Daniel Obregón. Al final del día había un ganador, entonces, recuerdo que le dije a mi grupo: «Tenemos que ganar» y ¡lo logramos! Quedamos en primer puesto. El premio era un juguete de una esfinge egipcia. Fue bastante divertido. Además, conocimos a personas de Malasia, India, Colombia, México y estábamos mezclados todos. A veces, ni siquiera nos entendíamos en inglés, pero entre todos nos divertimos.

Los demás días fueron intensos. Nos despertábamos a las ocho de la mañana y regresábamos al hotel a las nueve de la noche, a veces, incluso, más tarde. Los primeros cuatro días recibimos charlas acerca de la cultura del emprendimiento en Reino Unido, de cómo dar un pitch, nos ponían ejemplos de casos de negocios, cómo tomar decisiones en tu empresa e indicaciones de acuerdo al nivel del emprendimiento de cada quien. Esa fue la dinámica durante cuatro días.

Viajamos a Durham y fuimos a su universidad en la que recibimos clases dictadas por sus profesores. Fueron lecciones de primer nivel que no las puedes encontrar en internet. Proponían ejemplos concretos de sus propios emprendimientos.

Hubo un caso en concreto que me conmovió. Era un emprendimiento para África creado por una pareja. Como no sabían cómo llevar vitaminas, que ellos mismos habían desarrollado, usaron la logística de Coca-Cola para hacerlas llegar hasta los niños. Eran experiencias geniales. Además, que alguien te cuente su emprendimiento de primera mano es muy difícil. Eso fue nuestra estancia en Durham.

Luego nos fuimos a Cambridge. Estuvimos un día y fuimos a su universidad. Mis compañeros y yo estábamos emocionados de estar ahí. Nos hicieron un reconocimiento por ser parte del LIF Program. Otro aspecto importante es el de los contactos que hicimos. Son personas que están haciendo grandes proyectos en grandes universidades y poder contactar con ellos es invaluable. Es así como pude contactar con quienes se dedican al desarrollo de equipos médicos, que es mi especialidad.

Los últimos días los pasamos en Londres. Iba a haber un concurso de pitch. Creo que quizá se podía hacer una diferenciación de proyectos por etapa: quienes comenzaban, los que estaban en una etapa intermedia, y los que ya estaban vendiendo. Independientemente de ese detalle considero que todos dimos la talla. El proyecto que ganó fue un emprendimiento de un equipo médico y, precisamente con ella, estamos pensando hacer un evento en Perú. Estar en el programa ha significado hacer contacto con personas que, más allá de seguir con sus emprendimientos, quieren hacer proyectos entre países. Es así como estamos en charlas para concretar un evento de charlas de egresados del programa (LIF) en Indonesia.

El último día fue muy emotivo. Nos hicieron escribir una carta diciendo cuáles son los objetivos que quieres cumplir para 2023 y cómo lo harías. Cerramos esa carta y nos dijeron: «Bueno, chicos, nos vemos el próximo año abriendo esa carta y esperando que hayan cumplido todos esos objetivos». Fue hermosa toda la experiencia.

Terminado el programa mantuve contacto con mi mentor. Seguimos en conversaciones porque apareció un contacto que hace equipos médicos en Jordania. Es con ese contacto con quienes estamos considerando trabajar. Además, seguimos en conversaciones con los chicos del programa. Tenemos pensado desarrollar proyectos juntos en un futuro.

¿Cómo se inicia las conversaciones con el contacto en Jordania?

Esta oportunidad se dio porque mi mentor, Vance Withers, conoce al gerente de esta empresa en Jordania. Incluso, este gerente fue parte de LIF en años pasados. Entonces, es parte de la red de contactos. De esta manera es como llego a contactarlo y ya hemos tenido reuniones juntos y ahí surgió mi duda de por qué me está brindando tanto conocimiento y gratis.

Mi mentor me explicó que hay quienes ayudan a los demás por el simple hecho de ayudar. Si luego surge una propuesta comercial sería por el natural camino de las circunstancias, pero, en principio, el solo hecho de ayudar basta.

Esa manera de trabajar (ayudar sin buscar nada a cambio) es algo que yo también aplico acá en Perú. Cuando brindo asesorías lo hago solo porque quiero hacerlo, no porque busque algo a cambio. Quizá sea algo difícil de creer, pero realmente es así.

Aún estamos en conversaciones con el contacto en Jordania y sigo presentando los avances que tenemos acá en Perú. Nosotros ganamos un financiamiento de la Católica con el Instituto Tecnológico de la Producción (ITP). Como recién está terminando este concurso, seguimos en contacto con Jordania para presentarles nuestros avances. Es en esa etapa en la que nos encontramos.

¿Qué recomendaciones les darías a quienes desean participar del LIF?

Mi consejo se dividiría en dos partes. La primera es que hay muchas convocatorias. Actualmente, se están abriendo muchos llamamientos y becas que se ofrecen a nivel internacional para que tanto alumnos de pregrado como de maestría participen. Muchas veces no se conocen estas becas, pero, si uno se pone a buscar, las encuentra.

Luego está la decisión de si vas a postular o no. Al inicio tenía miedo de postular a estas becas porque, como te contaba, pensaba que no tenía lo necesario, no cumplo con los requisitos, pero, conforme perdí ese miedo de postular fue cuando comencé a tomar las oportunidades y eso hizo que se me presentarán más aún.

La primera vez que postulé a una beca me la denegaron; la segunda y la tercera, también. En ese punto ya no quería volver a postular. Sin embargo, al día de hoy la cantidad de becas que he recibido tanto a nivel nacional como internacional (son más de diez) demuestran que no depende tanto de tener una súper formación, sino de las ganas que tengas y motivación de adquirir ese conocimiento, hablando de becas académicas.

En el caso del programa LIF, si bien se requiere tener el emprendimiento en cierta etapa, recomendaría que, si no lo están aún, se preparen y postulen cuando se sientan listos, pero no se preparen toda la vida (risas), de eso no se trata. Pónganse una meta y postulen. Es así en todo.

Por ejemplo, actualmente, me encuentro preparándome para un programa de doctorado y aún me faltan algunos puntos como el inglés, pero se puede conseguir.

La segunda parte de mi consejo es que no tengan miedo a postular. Si no llegas a alcanzar una beca, pues la alcanzarás en la siguiente, y así sucesivamente.

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