El proyecto de Víctor Ticllacuri soluciona la atrofia muscular debida a la hipogravedad



“Una frase que siempre me han repetido es que, en un contexto como el peruano, por qué pensar en el espacio si hay tantas problemáticas en nuestro país. Sin embargo, si pensáramos de esta forma no se avanzaría, en general, en múltiples ámbitos de la humanidad.

La industria aeroespacial justamente empuja a que se investigue para desarrollar más y más tecnología. Por ejemplo, las aplicaciones que vi en la International Space Station Research And Development Conference, no estaban destinadas únicamente para el espacio, calculo que solo el 25% estaban destinadas a ello. El otro 75% estaban enfocadas a su aplicación a la tierra. Por ejemplo, en mi carrera, impresiones de tejido biológicos, acá en la Tierra, es bastante complicado de trabajar ya que colapsan debido a la gravedad de nuestro planeta. No obstante, en el espacio, al haber una microgravedad simulada, se hace más sencillo manipularlos. Así como hidroponía o cultivos más inteligentes o detección por PCR que tuvo un auge debido al COVID-19. Uno envía una carga al espacio, regresa y se comercializa acá en la tierra. Eso también involucra a la industria aeroespacial. Entonces, considero que estas opiniones deben cambiar”.

Nos comenta Víctor Ticllacuri, egresado de Ingeniería Biomédica PUCP UPCH, quien junto al profesor Juan Montalván y al Dr. José Cornejo, han desarrollado el Indoors biomedicalsoft robotic support suit for astronauts’ muscle-skeletal and blood flow stimulation in reduced gravity. El proyecto fue seleccionado para exponerlo en la International Space Station Research And Development Conference realizada en Washington D.C.

Traje espacial para la estimulación músculo-esquelética y del flujo sanguíneo de los astronautas

El proyecto de Víctor, Indoors biomedicalsoft robotic support suit for astronauts’ muscle-skeletal and blood flow stimulation in reduced gravity, interesó a los organizadores de la Conferencia porque ataca el problema de la atrofia muscular debida a la hipogravedad; es decir, una gravedad diferente al de la Tierra que no permite caminar. Normalmente, quienes van al espacio se desplazan jalándose o saltando, por eso tienen que hacer mucho ejercicio para conservar su salud ósea y muscular.

Víctor explica que “una de las formas en las que podemos aportar es, justamente, mediante estimulación mecánica. Si estimulamos los músculos, como si estuviésemos haciendo masajes, se relajan porque ya hacen bastante actividad física. Al relajar los músculos mejora su desarrollo y su rehabilitación. De manera simultánea, como hipótesis, podría mejorar el flujo sanguíneo tal cual lo hacen los masajes.

Sabemos que este puede ser nuestro aporte, pero – ¿con qué tecnología? – Ya existen muchos robots, pero ya no queremos más porque cada carga, cada kilogramo en una nave espacial son millones de dólares más. De esta manera, tiene que ser una solución ligera y, de igual manera, funcional. Además, tiene que ser algo suave, ya que interactuará con los músculos. Un robot convencional está hecho de materiales rígidos y ahí viene la idea: hacerlos de materiales suaves.

Esto ha sido en lo que he trabajado, prácticamente, desde que ingresé a la carrera: soft robotics. Son robots hechos de materiales blandos que permiten una interacción más natural con los tejidos suaves del cuerpo humano. En ese punto dimos, prácticamente, con la idea: el ingreso de aire presurizado, porque aire hay en todos lados, me refiero en especial a las estaciones espaciales y que este aire deforma una cámara neumática en estos actuadores robóticos y esta deformación genera una presión rítmica sobre los músculos. Entonces, allí ya tenemos la solución.

Este proyecto lo estamos desarrollando con el profesor Juan Montalván. Él, junto con el equipo de diseño, se encargan precisamente del diseño del traje en el que irían posicionados los actuadores en base a requerimientos anatómicos y fisiológicos, dónde ubicará la mochila o las conexiones y, asimismo, el diseño estético que es bastante importante.

Mi trabajo consiste en determinar dónde se colocarían estos actuadores y, aún más, la parte de ingeniería del actuador: ver las propiedades mecánicas del material, conocer los esfuerzos, las presiones, las simulaciones de todo el mecanismo y, al final, todo se complementa. Trabajar con todo el equipo abre una gran nueva perspectiva saliendo del mundo de la ingeniería, entrar al mundo del diseño y al lado más humano”.

El equipo de trabajo y las áreas

“El equipo, con el cual estoy desarrollando el proyecto, se denomina LATAM Center for Space Emerging Technologies (C-SET). Este grupo comenzó como parte de Mars Society en 2019, pero viene trabajando desde 2015. Siempre ha sido dirigido y supervisado por el profesor José Cornejo, con él venimos trabajando todo este tiempo. Gracias a su apoyo y orientación hemos conocido y aplicado a diversos concursos y conferencias.

El grupo está organizado en varias ramas. Una enfocada a la agricultura, otra a la veterinaria, la arquitectura espacial y, creo que la más fortalecida hasta el momento, es la que está enfocada al área de biomédica, en la cual se encuentra el área de biomecatrónica, que es precisamente a la que yo pertenezco. Esta trata de tecnología biomédica aplicada para generar contramedidas a los efectos del espacio en el cuerpo humano.

Contamos también con un área de diseño, liderada por el profesor Juan Montalván. Se centran en el diseño industrial de los equipos que provienen del área de biomecatrónica. Trabajamos en equipo bajo la coordinación del Dr. José Cornejo.

La participación en la International Space Station Research and Development Conference

“La conferencia tuvo como objetivo mostrar las tecnologías que se están desarrollando en el mundo para la futura implementación de la Estación Espacial Internacional, ya que en los próximos años se estaría entrando a una nueva carrera espacial. Ya no una entre comunismo versus capitalismo o estadounidenses versus soviéticos, sino una carrera entre diferentes países, empresas y organizaciones”, comenta Víctor.

La conferencia es anual y los trabajos que postulan son revisados por un jurado interno de la propia conferencia. Si cumplen con los requisitos mínimos son seleccionados, pero solo cinco son elegidos para presentarse durante la conferencia.

“Cuando nos llegó la noticia de que nos habían aceptado fue increíble. Sobre todo, porque en la edición pasada se expusieron proyectos que han sido implementados en la Estación Espacial Internacional o están siendo implementados en la NASA. Todos relacionados con alguna agencia espacial gubernamental o privada.

El hecho de que nuestro proyecto haya entrado en este pequeño grupo selecto ha sido, realmente, alucinante. Más aún por las oportunidades que esto representa para la continuación del proyecto, con colaboradores de esta talla.

Un aspecto que siempre me gusta resaltar es que, a lo largo de toda mi carrera, tanto la Universidad Cayetano como la PUCP me han apoyado. Ya sea con equipos de laboratorio, ambientes, asesoría de profesores o con recursos económicos. Siempre se han mostrado contentos con nuestros proyectos y eso nos motiva a continuar. Si sentimos el respaldo de las Facultades nos incentiva a postular porque sabemos que nos apoyarán. Evidentemente, siempre y cuando las propuestas estén bien sustentadas”.

Los aprendizajes

“Participar en la conferencia me ha ayudado a descubrir nuevas ideas que no se me hubiesen ocurrido en mucho tiempo y el feedback de los asistentes fue bastante bueno. Precisamente, estamos trabajando para implementar esos comentarios recibidos. Realmente, nos dieron muy buenas ideas y esperamos que la investigación continúe así de bien o, incluso, mejor.

En esta década habrá una nueva carrera espacial, eso siempre lo recalco. Por ejemplo, la misión Artemis que llevará a los humanos a la Luna y, posteriormente, a Marte. Realmente, habrá mucho futuro en ese sector. Sería grandioso que los peruanos y los latinos en general podamos pertenecer a este impulso. Además, esta nueva carrera traerá consigo un nuevo boom tecnológico. Estoy segurísimo.

Otro gran aprendizaje y beneficio es la red de contactos. No solo con los chicos de mi edad, sino con todas las personas con las que pude interactuar. Ya he enviado correos como loco semanas atrás y ahora lo seguiré haciendo. Ya han salido algunas oportunidades allá, espero que más adelante continúen porque intentando no pierdes nada. Lo peor que podría suceder es que te digan que no”.

Mensaje al  alumnado de la FCI

“Lo primero que les aconsejaría: vivan la pasión por lo que quieren. Pónganse objetivos, metas claras a corto, mediano y largo plazo, y organícense. No todo se da inmediatamente, sino que es un camino lento, secuencial. Cumpliendo objetivos se alcanzan grandes logros.

Estén seguros de lo que les gusta realmente, no se dejen llevar por las opiniones negativas que podemos llegar a escuchar, incluso de quienes podamos llegar a admirar. Intenten y sigan intentando. Haciéndolo no se pierde nada. Como diría el maestro Yoda en Star Wars: «No se tiene que intentar, sino se tiene que hacer». No se trata de que no sigamos intentando, sino que, precisamente, ese intento tiene que ser lo suficientemente bueno para lograrlo. Debes tener confianza en ti mismo, sacrificio y realismo para llegar a tus metas. Hagan todo con pasión».

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