Obra de Alejandra Vieira inspiró laboratorio internacional de investigación-creación en el MIT
La dramaturga y egresada de la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación, Alejandra Vieira Aliaga, fue invitada a participar en un laboratorio internacional de investigación-creación desarrollado en el Programa de Artes Escénicas del MIT, iniciativa impulsada por la organización cultural TEATRA. La experiencia tomó como punto de partida Este lugar no existe, obra ganadora del Concurso Nacional de Nueva Dramaturgia Peruana 2017, y reunió a un equipo internacional de artistas para explorar, desde la práctica escénica, los retos de su traducción al inglés.
Aunque la Carrera de Artes Escénicas hoy forma parte de la Facultad de Artes Escénicas (FARES), este reconocimiento pone en valor la trayectoria de una egresada de nuestra Facultad y el alcance internacional de una propuesta artística que continúa promoviendo el diálogo y la reflexión.
1. Llévanos a 2017, al origen de Este lugar no existe. ¿Cómo nace tu interés por abordar esta problemática a través de una propuesta artística?
El interés nace a partir de una noticia que leí sobre el hallazgo de unos cuerpos sin vida en la selva peruana, la teoría de la policía es que eran mineros ilegales que habían sido asesinados para no pagarles. Pese a que uno está acostumbrado a leer noticias violentas, por alguna razón me movió, no podía creer que en ese momento en el cual estaba viviendo mi vida «normal» hubiesen compatriotas cuyas vidas al parecer no importaban. Empecé a investigar sobre la problemática de la minería ilegal y fue mayor mi sorpresa cuando entendí su vínculo con la trata de personas y la prostitución de menores de edad. ¿Cómo podemos seguir como si esto no pasara? ¿Por qué esto sigue sucediendo si ya se sabe que existe y que está perjudicando a tanta gente?

Fue así como surgió la pulsión para escribir la obra. En ese momento yo estaba cursando la Maestría de Estudios Culturales, y había estado leyendo sobre la cosmovisión amazónica y estaba maravillada. Además, por la clase sobre poscolonialismo y estudios subalternos, tenía muy presente la conciencia para cuestionarme si estaba yo en el derecho de escribir sobre una realidad que no era la mía, y sobre cómo podía hacer para hablar de personajes subalternos sin que mi dramaturgia fuera paternalista o exotizante. Fue por ello que decidí contar una historia desde el encuentro de dos jóvenes, dos jóvenes que hablan desde sus particulares personalidades, sus tradiciones familiares, sus sueños y sus miedos, cuestiones de la condición humana con el cual creo que todos nos podemos identificar. Es decir, retratarlos no desde aquello que los hace diferentes, sino desde lo que nos hace a todos iguales. Por supuesto que las circunstancias en las que viven son violentas y desafortunadas, pero precisamente si logramos que el público conecte con los personajes, viene una fuerte indignación por esas circunstancias y el sistema que las permite.
2. Han pasado varios años desde el estreno de la obra. ¿Cómo percibes hoy la vigencia de este tema en el Perú y qué reflexiones te deja el hecho de que aún quede tanto por hacer para combatirlo y erradicarlo?
Siento que está más vigente que nunca. La deforestación, incluso de reservas naturales, y el daño a las comunidades amazónicas se ha agravado. Hasta se sabe que este «gremio» tiene nexos directos con representantes en el congreso y se han aprobado leyes que favorecen esta actividad con el nombre de «minería artesanal». Entiendo que es una problemática compleja y que por ende no se va a resolver de un momento a otro, pero con el tiempo transcurrido deberíamos de conocer algún tipo de progreso y es todo lo contrario. Esta actividad mueve muchísimo dinero y es claro que nuestras autoridades siempre están aliados con los grupos de poder, en lugar de velar por el bien común y especialmente de comunidades vulnerables, como lo son las comunidades que habitan esa región de la amazonía y cientos de jóvenes que son atraídos hacia las actividades ilegales.
3. ¿Cómo fue el camino que recorrió Este lugar no existe para despertar el interés de TEATRA y del Programa de Artes Escénicas del MIT, en Boston?
Mónica Risi, directora y gestora de TEATRA, estaba en Perú cuando estrené la obra en el 2019 y la vió. La obra la conmovió mucho. Hace un par de años me comunicó que le gustaría dirigir un montaje de la obra, pero tendría que ser en inglés, pues ella vive en Boston, y me pidió autorización para trabajar una traducción. Le comenté que, sí era algo que había contemplado, pero que en ese intento (cuando la quise traducir yo) habían surgido algunos problemas respecto a la forma en la que hablan los personajes y cómo eso se podía trasladar al inglés.

Desde ese momento, supimos que la traducción sería un proceso complejo. Era fundamental contar con la participación de Mónica, actriz y directora teatral completamente bilingüe, así como con mi presencia como dramaturga original para resguardar la esencia del texto. Sin embargo, aún necesitábamos sumar a una traductora con sensibilidad hacia las cosmovisiones de otras comunidades y un sólido conocimiento de la realidad latinoamericana. Fue entonces cuando Mónica contactó a Lizzie Fox, candidata a doctora en Inglés y también artista escénica.
Al proyecto se incorporó además Jorge Rubio, docente del Programa de Artes Escénicas del MIT, quien presentó la propuesta a su universidad para desarrollar un laboratorio de investigación escénica orientado a explorar las posibilidades de la traducción de la obra. A partir de esa iniciativa se sumaron estudiantes y miembros del equipo creativo del Programa de Artes Escénicas del MIT, conformando un grupo de trabajo interdisciplinario que acompañó todo el proceso.
4. ¿Qué desafíos enfrentaste al presentar y montar la obra en un contexto internacional, considerando que aborda una problemática global, pero profundamente marcada en el Perú por dinámicas de corrupción, informalidad y abuso?
Algo que conversamos mucho en los encuentros virtuales que tuvimos con el equipo antes de la semana que trabajamos presencialmente en el montaje, fue que la realidad de Estados Unidos está más conectada de lo que creemos a la problemática de la obra. Justo unos meses antes, leí un artículo del New York Times que exponía que el oro ilegal de Latinoamérica es comprado también por la casa de la moneda de EE.UU. Asimismo, la impunidad de personas que se dedicaron a la trata de personas es algo que también ha desatado un escándalo hace poco en EE.UU. Es un contexto distinto, pero la corrupción y el abuso están presentes de la misma forma. Los centros de datos de IA ha comenzado a dañar la calidad del agua y por ende a afectar e incluso desplazar comunidades enteras en diversos estados de USA.
Más que una dificultad por que se comprendan las problemáticas, creo que lo más retador fue que se pudieran entender los referentes culturales amazónicos, la forma de ver el mundo que tiene Julia (la protagonista de la obra) y todo aquello de lo que le habla su abuela (que tiene un fuerte componente de la cosmovisión Ticuna). Asimismo, se hace mención a períodos de nuestra historia peruana, como el conflicto armado interno o la era del caucho, sucesos que si pueden ser complicados de ser recibidos por una audiencia extranjera. No obstante, tampoco se podía transformar la obra para brindar muchas explicaciones al respecto, pues no es el objetivo de la misma, la esencia de la obra es la historia de estos dos jóvenes que se conocen en un entorno que los violenta y que es fruto del sistema con un capitalismo salvaje y de la ausencia del Estado.
5. ¿Cómo recibes esta noticia de una colegiatura para artistas impulsada desde el Gobierno y el Congreso?
No se necesita un colegio de artistas, menos aun si no ha sido un proyecto de ley previamente consultado con el gremio de artistas a nivel nacional. Creo que es una forma de establecer mecanismos de censura, es muy peligroso y creo que debemos de seguir expresando la disconformidad para poder derogarlo, al igual que el dictamen que excluye a policías y militares de la justicia ordinaria. Ambas son medidas que posibilitan fuertes atentados contra la democracia.

6. Háblanos de Naranjas. ¿Qué puede esperar el público de esta segunda temporada y qué novedades traerá esta nueva etapa del proyecto?
Naranjas se estrena el 10 de julio en el teatro Roca Rey de la A.A.A., creo que es un espacio propicio por estar en el centro de la ciudad y precisamente es el entorno que retrata la obra. La obra habla de la informalidad, la corrupción, y la juventud que ve la realidad de nuestro país y se cuestiona el sentido de las cosas, todo a partir de la mirada de Sara, una adolescente bastante ansiosa que trabaja vendiendo jugo de naranja con su madre en una esquina de la caótica Lima.
La obra emplea la risa como mecanismo para la crítica social, tiene momentos graciosos, conmovedores e incluso donde nos indignamos por la realidad que golpea a los personajes, que es finalmente la realidad peruana. Creo que todos podemos sentir que nuestra ciudad se refleja en los distintos personajes de la obra y las situaciones que los afectan.
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