En esta edición de la serie #GestoresEnLaCancha: 15 años de trayectoria, conversamos con Sally Lau, egresada de la primera promoción de la Facultad de Gestión y Alta Dirección (FGAD) de la PUCP. Ser parte de una carrera que recién nacía significó asumir el reto de abrir camino en un campo todavía poco conocido en el mercado laboral. Hoy, su trayectoria demuestra cómo la formación en Gestión permite adaptarse a distintos sectores y liderar iniciativas en contextos complejos. Actualmente se desempeña como Product Owner de la App y la Web del programa de fidelización Bonus, donde impulsa el desarrollo de productos digitales y articula equipos multidisciplinarios para convertir ideas en soluciones concretas.
Para Sally, elegir su carrera fue parte de un proceso de exploración personal. Antes de decidirse por Gestión, consideró opciones como Educación o Historia. Sin embargo, encontró en esta disciplina una alternativa que le permitía mantener abiertas diversas posibilidades profesionales. “Quería estudiar algo que fuera transversal y que me permitiera luego especializarme en diferentes campos”, recuerda.
Cuando ingresó a la FGAD, estudiantes y docentes estaban construyendo la identidad de la facultad que hoy existe. Ese contexto generó un ambiente cercano que marcó profundamente su etapa universitaria. “En ese momento uno no sabía exactamente cuál sería el camino, pero la facultad nos permitió desarrollar una mirada muy versátil desde el inicio”, comenta.
Durante esos años, la interacción con profesores y compañeros fue clave para fortalecer su pensamiento crítico y su comprensión de las organizaciones. Docentes como Roberto Ramírez, Walther Leandro y Liliana Valdivia dejaron una huella importante en su formación, no solo en el ámbito del conocimiento académico, sino también en la dimensión humana de la profesión.
Además, recuerda con especial interés los talleres que integraban distintas herramientas de análisis y planificación. “Taller 1 y Taller 2 eran espacios donde podías desarrollar un proyecto integral y conocer de todo un poco”, comenta. Estas experiencias le permitieron acercarse a problemas reales y aplicar lo aprendido en clase.
Primeros pasos y aprendizaje en el sector público
Al egresar, Sally se encontró con un mercado laboral que aún estaba descubriendo qué significaba ser gestora. En más de una ocasión tuvo que explicar su perfil profesional y cómo podía aportar a las organizaciones. Con el tiempo, esa novedad se convirtió en una ventaja. La mirada integral desarrollada en la facultad le permitió adaptarse a distintos entornos y asumir roles en los que la articulación entre áreas resultaba fundamental.
En los primeros años de su trayectoria, también tuvo la oportunidad de conocer de cerca el sector público, lo que amplió su comprensión de la gestión en contextos institucionales. Participar en proyectos vinculados a este ámbito le permitió observar cómo las decisiones organizacionales deben equilibrar diversos intereses, marcos normativos y necesidades ciudadanas.
“Cuando trabajas en el sector público, entiendes que la gestión no solo es analizar problemas, sino también lograr que las cosas se concreten dentro de estructuras complejas”, comenta Sally, al recordar una etapa que le permitió comprender mejor cómo se toman decisiones en organizaciones donde intervienen distintos actores.
Gestión, tecnología y trabajo en equipo
Con el tiempo, su trayectoria comenzó a orientarse hacia la gestión de proyectos, un campo que entonces aún estaba en desarrollo. “Yo no me incliné por las ramas tradicionales como el marketing o las finanzas; terminé entrando al mundo de los proyectos y luego al de la tecnología”, explica.
Ese camino la llevó a involucrarse cada vez más en iniciativas vinculadas a la innovación digital y la coordinación de equipos multidisciplinarios. En estos espacios encontró un terreno ideal para aplicar las competencias desarrolladas durante su formación: comprender problemas organizacionales, integrar distintas perspectivas y transformar ideas en resultados concretos.
En su rol actual lidera proyectos relacionados con el desarrollo de productos digitales. En su trabajo, interactúa con especialistas de distintas áreas —como marketing, diseño, arquitectura de la información y sistemas— para asegurar que las soluciones tecnológicas respondan tanto a las necesidades del negocio como a las de los usuarios.
Para Sally, una de las habilidades más importantes en este tipo de roles es comprender el contexto organizacional y comunicarse de manera efectiva con distintos actores. “Si no entiendes la cultura de la organización y no sabes comunicar lo que has analizado, es muy difícil que los proyectos avancen”, reflexiona.
A partir de su experiencia, resume la esencia de la carrera en una idea clara: la gestión es una disciplina orientada a la acción. “Gestión es convertir lo que queremos en realidad. Analizar los problemas es importante, pero el objetivo final es lograr que las iniciativas se concreten”.
Pensando en las nuevas generaciones, comparte un mensaje para los estudiantes de la FGAD: aprovechar al máximo las oportunidades de aprendizaje y no limitarse a una sola especialidad. Para ella, la versatilidad es una de las mayores fortalezas de esta formación. “No importa si terminas en el sector público, el social o el empresarial. Si tienes claros tus valores y sabes aprovechar lo que aprendes, vas a poder adaptarte y desarrollar iniciativas que generen impacto”, concluye.
Finalmente, al mirar atrás y verse como parte de aquella primera promoción pionera, Sally siente la satisfacción de haber apostado por una carrera que cumplió su promesa. Ver el crecimiento de la FGAD y el desarrollo de sus colegas confirma que la decisión tomada hace 15 años fue la correcta. “Me siento orgullosa de haber sido de las primeras. Nos atrevimos cuando todo era nuevo, y hoy ver que la gestión es una pieza clave en todas las organizaciones es el mejor reconocimiento a ese esfuerzo inicial”.
