¿Qué significa realmente la democracia en el Perú? ¿Tienen todos los jóvenes las mismas oportunidades para ejercer su ciudadanía? Estas preguntas siempre presentes entre los universitarios en épocas electorales, cobraron una dimensión real y palpable para Xiomara Torres, estudiante del séptimo ciclo de la carrera de Gestión.
Actualmente, Xiomara divide su tiempo entre sus estudios, sus prácticas en la Oficina de Iniciativas Estudiantiles de la PUCP y su rol como asistente de investigación en el Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP). Aunque aún se encuentra explorando si se especializará en Gestión Educativa, Gestión Social o Gestión Empresarial, su reciente participación en el CADE Universitario 2026 le ha brindado un baño de realidad nacional que, asegura, ha redefinido sus prioridades profesionales y personales.
Este evento, consagrado como el encuentro de jóvenes líderes más importante del Perú, celebró del 6 al 8 de mayo su edición número 31. La cita tuvo lugar en la Escuela Militar Coronel Francisco Bolognesi, en Chorrillos, y congregó a más de 700 estudiantes provenientes de diversos institutos y universidades de todas las regiones del país.
El camino hacia el CADE: Cuestionar la democracia desde la acción
La motivación de Xiomara por asistir al encuentro anual de líderes universitarios no nació de la noche a la mañana. Tras seguir de cerca la experiencia de delegados de años anteriores —como su compañero Bruno Carquin, con quien viajó a Paraguay para el Congreso Internacional del CLAD (Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo)—, Xiomara entendió que el CADE era la plataforma perfecta para desafiarse a sí misma.
«Me emocionó bastante tener esa parte de intercambiar y desafiarte a ti misma; saber que estás en una burbuja y poder salir de ella», comenta.
Con el lema «Democracia es clave» como eje central del evento, Xiomara llegó con expectativas muy claras. En un contexto nacional de alta relevancia, donde el enfoque estuvo especialmente puesto en fomentar el voto informado tras los resultados de la primera vuelta electoral, la discusión sobre ciudadanía cobró un sentido de urgencia.
Durante el último proceso electoral, Xiomara misma había gestionado una iniciativa personal creando videos informativos en TikTok para concientizar sobre el voto responsable. Esa experiencia previa le permitió entender que la decisión de votar no es un acto aislado, sino que está condicionada por profundas barreras estructurales.
«Me di cuenta de que el voto está afectado por el acceso a internet o el tiempo que realmente tienes para revisar un plan de gobierno. Quería conocer las opiniones de otros estudiantes de diversas regiones del país sobre esto. A veces caemos en el prejuicio de ‘no sabes votar’, pero la realidad es que no todos tenemos las mismas libertades y herramientas para hacerlo», reflexiona Xiomara, evocando el enfoque de capacidades de Amartya Sen.
El almuerzo con líderes: Un choque con las brechas educativas del país
Durante los tres días del evento, que congregó a delegaciones de universidades públicas y privadas de Lima y de diversas provincias, uno de los momentos más impactantes para Xiomara ocurrió durante las dinámicas de almuerzo con líderes empresariales. En su mesa de trabajo, integrada por cerca de 20 estudiantes de diferentes realidades, contaron con la guía de Urpi Torrado, gerenta general de la reconocida encuestadora Datum.
Fue en ese espacio de interacción directa donde Xiomara percibió de manera cruda las asimetrías del sistema educativo peruano:
«Mis compañeros de otras regiones hacían preguntas sobre interpretación de gráficos básicos; algo que en la Católica nos enseñan desde Estudios Generales Letras. Ahí me puse a reflexionar bastante sobre cómo el sistema formativo de la PUCP realmente te prepara para entender estas herramientas, mientras que en otras universidades la realidad es muy distinta. Me hizo darme cuenta de los enormes privilegios que tenemos aquí».
Para Xiomara, lo que en la PUCP se asume como cotidiano —como tener la oportunidad de conversar fluidamente con el gerente de una gran compañía— representa una oportunidad extraordinaria y poco accesible para estudiantes de otras regiones del país.
Cooperación sobre competencia: Aprendizajes prácticos desde la Gestión
El desafío práctico del evento estuvo a cargo del «Reto MiBanco», una competencia donde los 23 grupos participantes debían diseñar propuestas creativas para lograr que el 100% de la juventud peruana se invoque activamente en los procesos electorales.
Xiomara describe la atmósfera de la competencia como sumamente intensa. «Había un sentimiento muy fuerte en los chicos de ‘no somos escuchados, queremos hacernos notar y queremos ganar’. Eso volvió la interacción bastante competitiva y, por momentos, tensa», relata.
Frente a este escenario, Xiomara aplicó una de las herramientas más valiosas que le ha brindado su formación en Gestión: la mediación y el desapego de las ideas propias.
«En Gestión aprendes que cuando compartes una idea con tu equipo, debes desprenderte de ella porque pasa a pertenecer al grupo. Eso permite que otros construyan sobre ella, la mejoren o señalen puntos de cambio sin que nadie se lo tome como algo personal», explica. Gracias a esta postura constructiva, su grupo logró consensuar una propuesta final: una plataforma informativa dinámica integrada dentro de la aplicación móvil Yape, orientada a educar al electorado joven de manera accesible.
Aunque la idea de su grupo no resultó ganadora de la competencia general, el proceso en sí mismo significó una lección de civismo para la estudiante:
«La idea que ganó no era la que yo apoyaba completamente, pero votar y aceptar el resultado fue como hacer un paralelo con la democracia real. A veces los resultados no son los que quieres, pero el proceso te enseña a respetar la voz colectiva, a llegar a consensos y a trabajar juntos incluso con quienes no son de tu total agrado».
Una mirada crítica: Espacios que necesitan mayor diálogo
A pesar de valorar profundamente el haber salido de su «burbuja» universitaria para conectar con estudiantes de realidades tan diversas como Ica o Trujillo, Xiomara mantiene una postura analítica y crítica sobre el formato actual de CADE Universitario.
De acuerdo con su experiencia, el evento tiene importantes oportunidades de mejora en su metodología pedagógica:
«El evento se centra demasiado en charlas magistrales de 20 minutos donde te tienen sentado escuchando por seis o siete horas consecutivas, casi como en una clase tradicional. Al ser tan rápidas y superficiales, no hay un verdadero espacio para profundizar, debatir o conectar adecuadamente con las personas de tu grupo», señala, comparando la experiencia con el CLAD en Paraguay, donde existían ponencias simultáneas de mayor duración que favorecían un diálogo horizontal y reflexivo.
Redefiniendo la vocación a través de la educación
Al cierre de la experiencia, el balance para Xiomara Torres es sumamente enriquecedor. Enfrentar de primera mano las brechas de información, el sentimiento de exclusión de los jóvenes de provincias y las diferencias en el bagaje educativo del país ha terminado por consolidar su mirada hacia el futuro profesional.
Su paso por el CADE Universitario no solo cumplió el objetivo de sacarla de la comodidad del campus, sino que ha terminado por reafirmar su interés en la Gestión Educativa como la principal vía de transformación social.
«Esta experiencia me hizo ver que la educación es una de las herramientas más potentes para cerrar las brechas estructurales del Perú. Aunque los problemas son sistémicos y complejos, entender el territorio y salir de nuestras oficinas es el primer paso indispensable para cualquier gestor que busque generar un cambio real», concluye con determinación.



