El docente de la Facultad de Gestión y Alta Dirección y coordinador del Grupo de Investigación Deporte y Sociedad reflexiona sobre los desafíos del deporte peruano y el rol que pueden asumir la universidad y los profesionales de Gestión en su desarrollo.
Hablar del deporte peruano no implica únicamente pensar en deportistas y competencias. Detrás de cada disciplina existe un ecosistema en el que participan federaciones, clubes, Estado, empresas, gobiernos locales, instituciones educativas y universidades.
Para Daniel McBride, profesor asociado del Departamento Académico de Ciencias de la Gestión y coordinador del Grupo de Investigación Deporte y Sociedad de la PUCP, uno de los principales desafíos del país es avanzar hacia un sistema deportivo con una visión estratégica de largo plazo, en el que estén definidos con mucha más claridad los roles de sus distintos actores que forman parte del ecosistema. En conversación con la Facultad de Gestión y Alta Dirección, el profesor McBride analiza las principales brechas del sistema deportivo peruano, el potencial de la universidad para contribuir a su desarrollo y las oportunidades que este sector ofrece para los profesionales de Gestión.
¿Cómo describiría actualmente el sistema deportivo peruano?
Es un sistema que todavía está desarticulado, sin mucha claridad sobre cuáles son los roles de los diferentes actores y, lo más importante, sin claridad sobre cuál es el modelo. Todo sistema deportivo tiene que tener un modelo, y hay diferentes alternativas: en Estados Unidos, por ejemplo, las universidades tienen un rol protagónico en el sistema de competencias; en otros países, como España o Argentina, existe otro modelo, más vinculado a los clubes y al deporte barrial y formativo. En el caso peruano, no está claro cuál es el modelo que queremos tener.
¿Qué camino podría seguir el Perú para desarrollar su sistema deportivo?
Creo que se debería aspirar a que las federaciones deportivas tengan un rol más protagónico y que cada una pueda desarrollar una red de clubes, un sistema más competitivo y atractivo y una industria que permita la sostenibilidad económica utilizando los recursos públicos como inversión . El problema es que tenemos un sistema muy centralizado: hacerlo en Lima puede ser posible, pero llevarlo a nivel nacional toma mucho tiempo.
El fútbol masculino es un ejemplo interesante porque tiene clubes distribuidos en todo el territorio nacional, en diferentes niveles competitivos, y existe un sistema de competencia y una industria alrededor. Esa debe ser la vía de cada deporte y es lo que estan haciendo el voley, la tabla y el tennis por poner algunos ejemplos. Los fondos públicos y apoyo del sector privado deben utilizarse para ir desarrollando cada deporte, pero cada disciplina tiene que plantear su propia estrategia para crecer.
¿Qué papel deberían cumplir las federaciones y el IPD en este proceso?
Para lograr que una federación sea más sostenible necesitas generar consumidores alrededor del deporte, personas que quieran practicarlo, trabajar con el sector público, con los municipios, con los colegios y con potenciales aliados privados. Requiere una visión muy estratégica, casi empresarial y emprendedora, de quienes dirigen las federaciones: no pueden quedarse solamente en su periodo de gestión, tienen que pensar en cómo hacer que el deporte trascienda.
En ese sentido, el rol del IPD debería ser exigir a cada federación que presente estrategias de largo plazo para su deporte que vayan mas alla de las gestiones de turno. A partir de eso, se pueden establecer apoyos diferenciados: si una federación tiene problemas de gobernanza y sin capacidad para ponerse de acuerdo, probablemente será difícil ejecutar una estrategia; pero si otra tiene una hoja de ruta clara, puedes apoyarla y utilizarla como referente para otros deportes.
¿Qué impacto pueden tener eventos como los Juegos Panamericanos en el desarrollo del deporte peruano?
Creo que uno de los mayores éxitos de los Panamericanos que se realizaron en Lima en el 2019 estuvo en la organización del evento. Fue un aprendizaje importante sobre la capacidad de organizar un evento de esa magnitud. También quedó infraestructura que podría aprovecharse mucho mejor; ahí todavía tenemos una tarea pendiente, que esa infraestructura se traduzca efectivamente en un crecimiento de la práctica deportiva.
Otro efecto positivo fue que mucha gente comenzó a conocer deportes que antes no seguía: la participación de deportistas peruanos permitió que el público se acercara a diferentes disciplinas y que aparezcan nuevos consumidores y seguidores más allá del fútbol. El problema es que, si no existe un sistema o una política deportiva con una dirección de largo plazo, ese impulso puede terminar quedándose solamente en el evento.
¿Qué papel puede cumplir la universidad dentro del ecosistema deportivo?
Veo varios roles. El primero es el de los deportistas que compiten por la universidad: las universidades tienen que formar buenos deportistas, ser competitivas y permitir que quienes practican deporte puedan combinar adecuadamente su desarrollo deportivo y académico.
Un segundo rol es promover una vida activa dentro de su propia comunidad, no solamente entre los estudiantes de pregrado, sino también entre estudiantes de posgrado, trabajadores y docentes; la universidad debería promover hábitos de actividad física y una vida saludable. Un tercer rol es aprovechar el deporte dentro de la formación universitaria: hablamos de competencias como liderazgo, trabajo en equipo, empatía, autodisciplina y resolución de conflictos, y el deporte puede ser un espacio para desarrollar muchas de ellas.
Y finalmente está el rol de investigación, innovación e incidencia. La universidad no solamente debe producir publicaciones, sino también preguntarse qué proyectos puede desarrollar para generar impacto en el sector y qué conversaciones puede abrir para contribuir a mejorar el sistema deportivo.
¿Qué oportunidades existen para los profesionales de Gestión?
La Gestión es muy versátil y tiene muchos espacios dentro del sector deportivo. Las federaciones deportivas son uno de ellos: necesitan profesionales que trabajen no solamente temas administrativos, sino también estrategia, indicadores y gestión. También están los gobiernos locales, el mundo corporativo —por ejemplo, en temas de patrocinio o bienestar—, las empresas vinculadas directamente con el deporte, los clubes y los emprendimientos.
Un gestor puede trabajar incluso en la creación de nuevos negocios deportivos: hay oportunidades relacionadas con la reserva de canchas, la gestión de infraestructura deportiva, academias y diferentes servicios. También pueden surgir emprendimientos que conecten las necesidades de infraestructura deportiva de determinadas regiones con empresas interesadas en invertir en el sector. Son muchísimos los espacios disponibles.
Para cerrar, ¿qué le recomendaría a quien tenga la tarea de fortalecer el sistema deportivo peruano en los próximos años?
Lo primero es que el sistema como tal tenga una dirección estratégica de largo plazo y que estén claras sus prioridades y el rol de cada uno de los actores.
El segundo gran tema es la educación física. Si no tienes un buen modelo de educación física, no vas a tener lo que se llama alfabetización física: que los niños y niñas comprendan su cuerpo, desarrollen coordinación, conozcan los beneficios de la actividad física y conviertan el deporte en algo natural dentro de sus vidas. Si tienes una población habituada a realizar actividad física, también vas a generar mejores condiciones para desarrollar posteriormente el deporte formativo y de alta competencia.
Y el tercer elemento es no solo una dirección sino también un modelo de gobernanza que permita orientar el sistema. Una entidad como el IPD debería crear las condiciones para que los diferentes actores trabajen en función de una estrategia compartida. El deporte no es solamente alta competencia: es todo un sistema.



