Con poco más de nueve años de trayectoria profesional vinculada al análisis de datos y la inteligencia de negocios, Andrés Nole, egresado de la Facultad de Gestión y Alta Dirección, hizo una pausa en su día a día como Gerente de Business Intelligence en Innova Schools México para compartir su historia en «Gestores en la cancha». A sus 31 años, recuerda cómo su paso por la Universidad Católica le permitió construir una mirada integral de las organizaciones y, sobre esa base, encontrar en los datos y en el Business Intelligence (BI) una de sus principales pasiones profesionales.

Sus primeros años en la PUCP fueron también un periodo de exploración. Los Estudios Generales Letras le permitieron acercarse a distintas disciplinas y comprender que la gestión podía ofrecerle una perspectiva amplia sobre el funcionamiento de las organizaciones. «Comprendí que la carrera de Gestión era una carrera holística que me permitía saber de todo un poco sobre cómo gestionar una organización, ya sea privada, pública o social», recuerda. Esa formación transversal sería, posteriormente, una de las principales herramientas para desenvolverse en distintos sectores y asumir nuevos desafíos.

Durante la carrera, el análisis financiero se convirtió en uno de los primeros espacios en los que descubrió su afinidad por los números y por comprender cómo las decisiones de una organización se reflejan en sus resultados. En este proceso, destaca especialmente el aprendizaje junto a docentes como Juan Bertolotto, de Finanzas, y otros profesores de finanzas. «Los profesores de la rama financiera me ayudaron mucho a salir de la caja; nos decían que no nos esquematicemos con un problema específico, sino que aprendamos a abordarlo. Eso me ayudó a pensar de manera más matemática y fortalecer mi habilidad analítica». A ello suma otro aprendizaje que considera fundamental: «La red de contactos que construyes en el comedor de Letras o en las aulas es extraordinaria».

Aunque inicialmente proyectaba su carrera hacia las finanzas corporativas, una oportunidad laboral terminó por orientarlo hacia el Business Intelligence. Su ingreso como practicante de BI en Real Plaza, en un momento en que esta especialidad comenzaba a cobrar mayor relevancia en el país, le permitió descubrir cómo combinar su formación en Gestión con el análisis de datos. Para Andrés, allí estuvo precisamente una de las ventajas de su formación: «La diferencia de un gestor frente a una carrera más técnica es que nosotros ya sabemos qué es lo que quiere el negocio». Entender las necesidades de las distintas áreas le permitió desarrollar soluciones y trabajar con indicadores vinculados a las gestiones comercial, de marketing y financiera.

Su crecimiento profesional fue acompañado de nuevas responsabilidades. En Real Plaza pasó por diferentes posiciones —practicante, asistente, analista y coordinador— hasta asumir la Jefatura de Planeamiento y Finanzas. La experiencia confirmó que, más allá de la herramienta o especialidad, su base seguía siendo la gestión. Posteriormente, una nueva oportunidad lo llevó a México para liderar la estrategia de Business Intelligence de Innova Schools, esta vez en un país nuevo y dentro del sector educativo. «Ir a una empresa nueva, un rubro nuevo y sobre todo un país nuevo exige ser muy humilde y venir con ganas de aprender del entorno», señala. Hoy define su rol como el de un facilitador: alguien que ayuda a las distintas áreas a tomar mejores decisiones a partir de los datos.

Para Andrés, buena parte de su desarrollo profesional ha estado marcado por saber reconocer y aprovechar las oportunidades que se presentan, pero también por la disposición a seguir aprendiendo. La capacitación autodidacta y las especializaciones han acompañado su trayectoria, en un contexto en el que las herramientas y necesidades del mercado cambian constantemente. Desde su experiencia, el gestor puede desenvolverse en distintas industrias gracias a su capacidad para comprender el negocio desde una perspectiva integral. «Le diría que sea paciente, que confíe en lo que sabe y que está bien no saberlo todo ni ser un científico de datos. Con lo que sabes, si lo haces bien, vas a sumar un montón», aconseja al estudiante que alguna vez fue.

Su recomendación para quienes hoy estudian Gestión apunta justamente a no dejar de explorar. La curiosidad, la creatividad y el aprendizaje permanente son, para él, competencias indispensables en un entorno laboral atravesado por la tecnología y la inteligencia artificial. «Sean muy curiosos y creativos. La curiosidad te lleva a investigar y a desarrollarte; parte de aceptar lo que uno no sabe. La facultad te da el set de herramientas, pero depende de ti hacerlo exponencial y mantenerte en constante capacitación para seguir aportando valor en el rubro donde estés». Su propia trayectoria es, en buena medida, un ejemplo de esa idea: una formación integral, una pasión encontrada en el camino y la capacidad de convertir cada nueva oportunidad en un siguiente paso profesional.